Pronunciamiento
Revista de cultura y política Intermezzo Tropical
EN ESTA FECHA, diversas agrupaciones de la sociedad civil se unieron en Lima bajo un sorpresivo sol de invierno para alzar su voz de protesta ante los cruentos sucesos ocurridos en Bagua. Muchos medios de comunicación nacionales, aún sumergidos en la atmósfera del fujimorato, reportan los hechos acorde con la versión oficial: criminalizan la protesta repitiendo epítetos y falacias, no solo contra los principales dirigentes amazónicos, sino también contra los pobladores que han muerto por la justicia en la Amazonía. La masiva asistencia a esta movilización es una muestra del éxito de la convocatoria, y asimismo de que muchos peruanas y peruanos son capaces de indignarse y salir a las calles por encima de la manipulación mediática.
El abuso de poder, la prepotencia y el autoritarismo que caracterizan al actual gobierno, una vez más vuelven a confrontarse con la capacidad de resistencia y respuesta de amplios sectores del pueblo peruano. Frente a una marcha de carácter cívico y pacífico, donde participaron movimientos sociales diversos, sindicatos, asociaciones del magisterio y universitarios, partidos heterogéneos y ciudadanos no adscritos a ningún tipo de organización, las fuerzas represivas respondieron con prepotencia y gases lacrimógenos arrojados contra el cuerpo de los manifestantes. En los corredores de la avenida Abancay, Emancipación y la Plaza Francia, la policía encarnó el infeliz papel de “actuar antes de pensar” siguiendo la directriz del búfalo que da órdenes desde palacio de gobierno. Un sujeto contrario a los intereses de la mayoría, que pone el Estado y las riquezas naturales a disposición del gran capital minero y petrolífero.
En el colmo del ridículo, el uso de gases lacrimógenos y vomitivos durante la movilización del 11 de junio afectó inclusive a destacamentos policiales confundidos entre sectores de la protesta que marchaban hacia el congreso y la Plaza de Armas. Esto es otra prueba de cómo el Estado y el actual gobierno no dudan en usar como carne de cañón a peruanos en la policía y las fuerzas armadas, los cuales son fácilmente abatidos en las zonas de mayor beligerancia nacional. Como siempre, quienes dan las órdenes en el Perú y el mundo, es decir, el poder económico y político, y toda su red de influencias, permanecen cómodamente en sus residencias viendo cómo otros mueren en defensa de intereses minoritarios e injustos, que para nada representan las necesidades de amplios sectores populares de donde provienen incluso esos mismos policías y soldados.
Acciones masivas como la del 11 de junio son prueba irrebatible de que la gente ha recobrado la decisión de no permanecer en actitud pasiva frente al avasallamiento que pretenden imponernos las minorías del poder establecido. Ante el miedo institucionalizado durante las últimas dos décadas respecto a las prácticas represivas del Estado peruano, esta reciente jornada de junio, junto con el paro amazónico todavía en curso, demuestran que la conciencia y la indignación son armas poderosas para que la democracia sea algo concreto en este país.
Este camino debe fortalecerse en organización y liderazgo políticos, para que las batallas de tantos peruanos y peruanas por la justicia y la solidaridad, es decir, por el socialismo -esa posibilidad futura real- se hagan, por fin, realidad en este lado de América Latina.
V.Guerrero/ C. Angeles/ L.Chueca/ E Bernales/ M. Guerra-Muente/ G. Ruiz/ D. Trelles.
Lima/Boston/Barcelona/Berlín/Budapest

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada